domingo, 13 de mayo de 2012

Espacio Fundación Telefónica / Daniel Canogar "Latidos"

 

Conciencia es la primera palabra que se me viene a la mente. Tal vez todos nos quedamos maravillados por las videoinstalaciones de Daniel Canogar, por sus colores, movimientos, pero inmediatamente me pareció estar dentro de un cuerpo humano. Esas transmisiones parecen un reflejo de las neuronas, proyecciones de las retinas, de partes vitales que uno lleva muy adentro y peculiarmente, esa representación está realizada con material fílmico, con soportes antiguos que cayeron en desuso. Como dice Airlindo Machado refiriéndose a la obra de Muntadas (que al igual de lo que sucede en Canogar) "hay cierta tendencia a reciclar materiales audiovisuales, a través de la construcción de nuevos enunciados, a partir de los materiales que ya están en circulación en los medios masivos". Ser críticos parte de materialidades cargadas de significados que toman sentido cuando se juntan y se mezclan con aquellas cosas que el espectador guarda en su inconsciente. Mediante el archivo se consigue esa resignificación tan buscada. Ahora el tiempo es totalmente distinto al tiempo de la fotografía, de la pintura. Este otro tiempo toma otro protagonismo, cada uno de los artistas se apropia de él de muchas maneras.. ralentizándolo o acelerándolo.. de cualquier manera, el objetivo es hacerlo suyo, resignificándola. 
Con las videoinstalaciones se activan todos nuestros sentidos, el sonido adquiere un papel importante que se le estaba relegado en la fotografía, pero también las videoinstalaciones ponen en crisis el papel del autor. Canogar toma escenas famosas del cine y las proyecta en dvd's, lo cual da vida a sombras, luces, reflejos, sonidos amontonados que por separado y en su soporte original no podrian tener. Toma esas imágenes para construir su propio discurso, su propia crítica sobre las tecnologías y su aprovechamiento, haciendo una analogía, un paralelo con el cuerpo y la vida humana que también tiene caducidad. Todo lo estético, atractivo, lo bello que puedan tener estas videoinstalaciones, también lo tienen de contestatario, de crítico, de revolucionario. Esta vez si dicen mucho de dependiendo del lugar en donde estén y de donde sea el mateial que utilicen. Para mí, las videoinstalaciones necesitan de un lugar más íntimo y privado, como en este caso del Espacio Fundación Telefónica y no de un lugar mucho más amplio y sumamente concurrido, donde el análisis y la relación con el espectador es distinta. El Museo del Bicentenario, por ejemplo, pone distancia entre obra/espectador donde hay una lejanía, hay algo intocable, como sagrado, que si bien también pasa en la obra de Canogar, que no se puede tocar, genera otro clima, como si la obra envolviera al espectador, lo hace partícipe sin necesidad de que éste toque los materiales, haciéndolo interactuar.

1 comentario:

  1. V
    Es interesante como vos también realizas una "arqueología de los medios" comparando lo que sucede en una videoinstalación, respecto a la fotografía, por ejemplo. Creo que podrías profundizar este análisis de la relación obra/espectador, con el texto de Ana Claudia García.
    El video aparece más como un registro de lo "vivido" en la muestra, más que una construcción propia.
    Podría ser interesante esta "conciencia" de la que hablás (conciencia del tiempo, del cuerpo, etc.), pensarla en relación a la inmersión del espectador en la obra como instalación, muy diferente a lo que pasa en otro tipo de obras.
    Mariel-

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