´La obra de arte pasó a ser un proyectil. Chocaba con todo destinatario. Había adquirido una calidad táctil.´
Un proyectil, un impacto, una manera distinta de decir. No solamente la
fotografía tiene la capacidad de poder hipnotizarnos. No sólo la fotografía
implicó una revolución, también mediante antiguas formas se puede lograrlo. La
litografía, los grabados, los dibujos a mano vuelven a ponerse al servicio de
las artes gráficas, esta vez para aunarse con la literatura, tomando un tono
contestatario, con el fin de que el pueblo se interesara y se involucrara. Las
ideologías se ponen al servicio de las artes plásticas construyendo un discurso
más potente y esclarecedor de la situación en la que se vivía.
Libro, “depósito” de
imágenes y palabras así como también un espacio de acción y creación. Los libros y las
revistas que se encuentran en la muestra para mi no merecen llevar el estatuto
de obra de arte que se le impone, sino más bien son un vehículo entre
obra/espectador, un elemento de masificación de tanto obras como pensamientos e
ideologías, porque ¿qué pasaría si yo en mi casa tendría un libro o una revista
igual a las que están expuestas?¿tendría una obra de arte digna de estar en un
espacio museístico en mi casa? Para mí, estos ejemplares están apoyando una
ideología, reforzándola. Es de lo que habla John Berger en su libro Modos de
Ver: “…una
reproducción, además de hacer sus propias referencias a la imagen de su
original, se convierte a su vez en punto de referencia para otras imagines. Lo
significativo de una imagen cambia en función de lo que uno ve a su lado o
inmediatamente después. Y así, la autoridad que conserva se distribuye por todo
el contexto en que aparece.” Cada elemento presente en la muestra toma significado
en su conjunto al ir recorriéndola.
Para poder comprenderla en su totalidad, se necesita transitarla varias
veces y adaptarse a los diferentes ritmos que se proponen, algunos de lectura
relativamente más corta como las fotografías y otros que necesitan nuestra
atención y seguimiento, como las proyecciones. Muchos de los libros dan nombre
a las zonas en las que se delimita la sala donde se da lugar a “Claridad”, esos
textos son un metacódigo de las imágenes que la rodean, influyen en las
creación e inspiración de las obras de arte y por inspirarlos es que logran
dentro de este espacio ese estatuto de obra de arte.
Resulta
llamativa la ubicación de la muestra: una exposición sobre movimientos
revolucionarios y de izquierda, justamente en Recoleta, una zona de alto poder
adquisitivo. La muestra es una contestación y hasta una provocación a todo lo
que la rodea. Recoleta es un barrio dedicado al arte, pero muy ligado al poder.
Todos los valores reflejados en “Claridad” están contrapuestos en el barrio. Esa sensación de estar observado todo el
tiempo, de esculturas enormes que imponen una presencia importante y
amenazante. De cómo el barrio es muy ostentoso y todo el arte tiene una gran
magnitud. Es un reinvindicamiento al arte clásico, mientras que la muestra
lleva la bandera de las vanguardias no sólo artísticas sino intelectuales
también.


V+
ResponderEliminarMuy interesante perspectiva de análisis en relación a la reproductibilidad (además de Berger podríamos citar a Benjamin), artes gráficas y comunicación obra/público. Analizaste muy bien el contexto de Claridad, sus obras vecinas y el impacto en la sala.
Hubiese sido interesante profundizar, como en el último párrafo, el contexto barrial, y su impacto en la muestra y en el fâneur.